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CASA de Padua 11 v. Don Bosco 9Jugado en Don BoscoArbitro: Juan Carlos VarelaDon Bosco: 15 Diego Anselmo, 14 Josué Rigo, 13 Diego Scandroglio (27 minutos del segundo tiempo, tarjeta amarilla), 12 Matías Zunich, 11 Alejandro Morel; 10 Emanuel Dutack, 9 Agustín Rao;8 Alejandro Rinaldi, 7 Sandro Caspers, 6 Nicolás Boggiano (Miguel Centurión); 5 Juan José Famularo, 4 Mariano Zurlo (C) ; 3 Damián Caci (Federico Stutz), 2 Sebastián Fernández y 1 Guillermo Sempe. Entrenador: Carlos Villalba.
C.A.S.A de Padua: 15 Sebastián Sturzeneger; 14 Walter Rodríguez (Ramiro Chimera), 13 Alejandro Kubek, 12 Santiago Castro Piccolo (C), 11 Alejandro González; 10 Lucas Pesse, 9 Pablo Moretti; 8 Joel Carresón, 7 Leandro Marana, 6 Javier Condado; 5 Hernán Gariboti (40 minutos del primer tiempo, tarjeta amarilla), 4 Hernán Marana; 3 Gabriel Lacaria, 2 Juan Carlos Coutinho y 1 Ariel Luis.Entrenador: Fabián Lamastra.
Primer Tiempo: 19 minutos, Try Condado (C), y 35, Penal Pesse (C).
Resultado parcial CASA de Padua 8 v. Don BOsco 0.
Segundo Tiempo: 2, 21 y 34 minutos, Penales Anselmo (DB), y 37, Drop Pesse (C).
Intermedia: Don Bosco 26 - C.A.S.A de Padua 12.
La postal que entregó el festejo de C.A.S.A de Padua fue la típica de un equipo que acababa de obtener un logro deportivo por el cual se había trabajado durante toda una temporada. Pero claro, cada festejo tiene sus propios matices, sus propias particularidades. Esas cosas que hacen tan único un momento que ya de por si, está reservado sólo para unos pocos.
El borbollón Tricolor se genero cuando el partido finalizó y todos los visitantes (jugadores, directivos, familiares y los juveniles que fueron a alentar) pudieron copar el terreno de juego en Florencio Varela y soltar ese grito contenido que sonaba a desahogo además de a festejo. Es que Don Bosco lo pudo ganar en la última jugada del partido pero por esas cosas del juego no lo hizo. Por eso, todos los llegados desde el Oeste de la provincia tuvieron que esperar hasta que Carlos Villalba le bajara la persiana al match para poder sacarse el corazón de la boca y recién ahí empezar a festejar. Y recién ahí celebrar la revancha el rugby le había dado frente al equipo que la temporada anterior, también en la etapa eliminatoria, lo había derrotado en Padua y decretando su descenso de la segunda a la tercera categoría. Esta vez, el 11 – 9 favorecía al visitante y el objetivo que el plantel se había propuesto al inicio del año se cumplía: El regreso al grupo II era ya una realidad.
Entonces sí, llegaba el tiempo de dejar de sufrir y comenzar a celebrar. Y por un lado se escuchaban las palabras del centro Lucas Scarcella: “Mañana (por el lunes) no va a trabajar nadie eh, mañana seguimos festejando todos”, o del coach Fabián Lamastra: “Hay que disfrutar esto y saber cuanto nos costó llegar hasta acá. Este es el camino muchachos, el único camino. En el rugby sin esfuerzo no hay nada”, exclamó en la típica ronda que de tan grande que era se hizo gigante, ya que no sólo estaban los jugadores sino todo aquel que tuviera la casaca Tricolor.
Y por otro lado se veían los abrazos de Moreti y Condado, la emoción de Pesse o las lágrimas de Rodríguez, que se entremezclaban con la música de fondo que no paraba de sonar al compás del : “Soy de Padua hasta que me muera...¡Vamos Tricolor!” o del típico gaste a los primos de Moreno: “Mariano Moreno, que triste que estas, el año que viene vuelve tu papá”.
Todo era felicidad. Todo era festejo. Una celebración que se trasladó desde la cancha de Don Bosco sin escalas a la del conjunto del Oeste, en donde con un gran asado y música se festejó durante la noche aquello para lo cual se trabajaba desde el instante mismo del descenso y que se había cristalizado por la tarde luego del final del juego.El match se vivió como una final aunque de manera oficial no lo era. La recompensa era demasiado grande como para que cualquiera de los dos equipos se tomara el partido a la ligera, ya que al lugar asegurado en segunda se le sumaba la chance de estar en la final del campeonato. Tanto el local como la visita conocían esto y aunque en los dos planteles se intentaron disimular los nervios, durante los ochenta minutos se notó que ambos sabían que estaban ante su final. Los nervios entonces fueron más que lógicos.
Todo el partido fue muy parejo pero C.A.S.A de Padua fue quien intentó darle variantes a su juego, y eso a fin de cuentas le terminó dando el triunfo.Durante la primera etapa, siempre nerviosismo mediante, se vieron fallas en los dos. Lo más curioso fue que ninguno supo aprovechar las falencias del otro y para colmo las virtudes tampoco abundaban. Después de un arranque muy disputado en el medio y que tuvo a los forwards de ambos equipos como protagonistas, las acciones se fueron abriendo un poco más. Don Bosco dominaba el pack pero no conseguía sacar provecho del scrum debido a imperfecciones propias y al férreo tackle rival. Además de esto, tampoco pudo el dueño de casa aprovechar la gran cantidad de penales que tuvo a su favor durante esa mitad.
Todo el juego pasaba una y otra vez por las manos del medio scrum Agustín Rao y si bien eso empezó siendo un gran recurso debido a la calidad individual del jugador, con el correr del tiempo se hizo muy previsible. Faltaron variantes. El Tricolor, que perdía en el scrum y que no obtenía buenos réditos desde el line tampoco, fue de a poco armando su juego en base a las patadas de Moretti, las cuales no eran un gran arma ofensiva pero le daban al equipo la chance de una progresión en el terreno de juego. Los backs que habían arrancado demasiado inadvertidos, fueron apareciendo (en especial González y Kubek) y con más juego por los costados y un poco más de inteligencia en las formaciones fijas, el equipo llegó a marcar la diferencia. Luego del combo line – maul vino el único try del partido por intermedio de Javier Condado, que sumado a un penal de Pesse le daban la ventaja a los de Padua que terminaron por defender su ingoal de manera casi heroica en la última pelota del primer tiempo, aguantando los embates de un rival que intentó llegar a apoyar pero que no pudo hacerlo ni en ese instante ni en el resto del juego.
En el complemento era casi obvio prever que los muchachos de Carlos Villalba iban a salir a buscar remontar el 0-8 en contra desde el minuto cero. Y le salió. Ya a los dos, habían logrado descontar por intermedio de un penal del fullback Diego Anselmo que estuvo muy certero en los intentos a los palos (acertó los 3 que pateó) y que desde esta vía logró que Don Bosco diera vuelta el score. Si bien la dependencia hacia Rao en el ataque seguía siendo muy marcada, el dominio había cambiado de manos ya que Padua estaba adormecido y no podía generar aperturas interesantes. A diferencia del primer tiempo, se intentaba jugar mucho más con las manos pero las fallas de manejo aparecían y los intentos de generar peligro de diluían. Sobre el final, el partido se planteaba con un local que iba a buscar ampliar la ventaja con un juego más desplegado y con más participación de los tres cuartos, y un visitante que aguantaba bien con sus forwards e intentaba realizar su juego habitual a pesar de que durante la tarde había logrado muy pocos momentos de brillo. Los últimos minutos fueron para el infarto. Típicos de una final o semifinal en este caso. A los 34, Anselmo pateó un penal casi desde la mitad de cancha y la ovalada se metió apenas por encima de los palos para hacer estallar a toda la cancha. Don Bosco ganaba y subía. Pero tres minutos después vino una gran acción individual del apertura de C.A.S.A de Padua, Lucas Pesse quien recibió un pase de Moreti luego de un ruck a tres metros del ingoal y eligió patear un drop en vez de aprovechar la ventaja y seguir abriendo el juego a pesar de la ventaja numérica que tenía el equipo en ataque. Le salió bien. El kick entró justo detrás de la tribuna llena de chicos que flameaban a más no poder las banderas tricolores. La victoria se iba para Padua, aunque en la última jugada del partido cerca estuvo de quedarse en Florencio Varela luego de una corrida y posterior try que fue anulado por el árbitro aduciendo que quien lo había convertido había apoyado un pie fuera de la cancha antes de hacerlo. Fue lo último. No hubo tiempo para más.
Llego el final con la invasión al campo de juego y el festejo teñido de negro, amarillo y violeta.
El equipo de Padua se quedaba con el ansiado ascenso y empezaba la fiesta. Comenzaba el principio del fin trazado el año pasado cuando en Padua, Don Bosco se llevaba el triunfo en los playoffs y obligaba al equipo del Oeste a jugar la temporada 2007 en Tercera.
Ahora, y si bien la misión ya se cumplió con el ascenso, todos buscarán cerrar un gran año con la frutilla del postre: el título de campeones.
La parada no es nada sencilla y del otro lado está el Club Argentino de Rugby que intentará el domingo próximo en cancha de San Patricio, quedarse con toda la gloria e impedir que este sueño termine de manera perfecta para C.A.S.A de Padua.
Para los dirigidos por Fabián Lamastra, el final ya es el mejor y todo lo que venga a partir de ahora este año será motivo de celebración. La misión se cumplió en Varela con el ascenso. Pero claro, el domingo intentarán ganar para festejar de nuevo.
Las voces del ascenso:
Walter Rodríguez (Wing de C.A.S.A de Padua)“Esto significa muchas cosas. Cumplimos el objetivo que nos propusimos ya que queríamos ascender sin importar quien se pusiera en nuestro camino. Hoy lo cumplimos y tenemos que ser inteligentes para poder apuntar ahora al campeonato y también pensar en el año que viene. Para los más grandes además, como es mi caso, esto es también empezar a predicar con el ejemplo para dejarles a los chicos que vienen atrás un club con mejores divisiones juveniles y por sobre todo, significa la unión. La unión de treinta locos que creíamos que esto era posible y se nos dio. No ascendió la primera, ascendió todo un club”.
Ariel Luis (Primera Línea de C.A.S.A de Padua)“Siempre esperamos ganar. Creímos que iba a llegar antes pero como siempre, nadie nos regala nada y cuando nos equivocamos lo pagamos caro. Por eso llegamos a conseguir el ascenso recién en este partido. Hoy lo ganamos todo el partido y de repente ellos pasaron arriba con un par de penales. Después volvimos a ponernos arriba con un drop y al final lo aguantamos y lo pudimos ganar. Estamos tranquilos a pesar de esto. Ya tenemos que ponernos a pensar en el año que viene y a seguir sacrificándonos el doble para ratificar esto que logramos y no volver a pasar de vuelta por esta situación”.
Pablo Moretti (Medio Scrum de C.A.S.A de Padua)“El equipo cambió en los últimos partidos del campeonato, cuando le ganamos a San Carlos y a Mariano Moreno. Eso nos dio un empujón terrible. Y después el partido de la semana pasada frente a Areco como locales, ver a toda la gente que fue nos hizo querer salir a comernos el pasto (sic). Esto se lo dedicamos a todo el plantel, a las familias, a los viejos del club y a la hinchada que hoy hizo 120 kilómetros con los bombos y las banderas para venir a alentarnos. Esto es de todos”.
Lucas Pesse (Apertura de C.A.S.A de Padua)“Hoy sentimos nada más que alegría. Estamos todos muy contentos ya que es lo que veníamos buscando y se nos dio. La verdad, no esperábamos que fuera con tanto nervio pero tuvimos que sufrir. Se sabía que iba a ser un partido muy parejo y se podía dar para cualquiera de los dos. El equipo viene trabajando muy unido desde el año pasado cuando descendió y siempre se hizo de manera muy unida, así que creo que la clave de todo esto es la unión. Se formó un grupo, eso es lo importante. Por más errores que hayamos cometido, creo que eso fue lo que nos llevó a poder conseguir este objetivo”.
COMENTARIO Y NOTAS: Diego Urbaneja
martes, 6 de noviembre de 2007
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